Agotado, siento mi armadura hecha un horno,
veo impaciente como se acerca la siguiente oleada que pretende
arrebatarnos el sexto palacio.
Pienso en mi amada y en el lejano
recuerdo de sus labios.
Finalmente se escuchan los clarines y las campanas que
me sacan bruscamente de mi trance. Anuncia la llegada de las legiones enemigas.
Mi teniente agitado me mira impaciente esperando sus ordenes, el ya saben lo que debe
hacer.
Solo digo:
Que
resurja la batalla!!!

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