Pronto el temblor se cambia en paz, la fatiga en nuevas fuerzas. El viento frío sopla del norte, pero su presencia irradia un amoroso calor. Cuando sus ojos se cruzaron con los míos una nueva y hermosa luz lleno mi interior y disipo la oscuridad.
Como una canción encantada su voz me hipnotiza y estremece lo más profundo de mi corazón provocando que se acelere y se detenga en un mismo instante. En ese momento me enamore, luego de que la infinidad de sus ojos me hiciera suyo. Lugar mágico al que me transporto.
La aurora esta cerca y mi miedo crece, pues no quiero que el encanto se rompa, deseo estar en ese claro perdido en sus ojos. Tiempo injusto que me robas este regalo, quédate en el pasado, no me robes este regalo que el universo me dio. Por unos momentos la oscuridad vuelve y empiezo a morir.
Ligera y graciosa se acerca jugueteando a mi lado, rodilla en tierra atónito por su belleza. Toma mi mano y me invita a levantarme y con ojos penetrantes rompe mis fortalezas internas y me vulnera. Se acerca y me susurra dulcemente al oído: Me quiero quedar.


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