Mi respiración se descontrola y mi pulso se acelera. Sin darme cuenta corro presa de la locura a través de la inmensidad del bosque siguiendo desesperadamente su cántico que me invita y me llama.
Veo a la lejanía un claro y trato de detenerme, pero mis piernas no responden, pero al llegar al borde me quedo petrificado y pronto mis ojos se llenaron de regocijo y pude verla bañada por la luz de la luna, sus ojos brillaban cual estrellas y su pelo reflejaba la luna misma, siento como el sudor frio recorría mi cuerpo y la hipnosis que me provocaba me dominaba, como acto reflejo aullé.
Lento y cauteloso empiezo a caminar al centro del claro, lentamente siendo presa de su hechizo, Ella interrumpe su canto y me mira petrificando mi cuerpo y una tormenta de pensamientos dentro de mí, con un tierno ademán me invita para que me acerque.
Ahora soy esclavo voluntario de su hechizo.


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